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Queridas familias:

Este miércoles, en nuestro paseo por el bosque de eucalipto y sus alrededores hemos vuelto a disfrutar como buenos paseantes de momentos con verdadero sentido. Escuchando a la naturaleza sin prisas, percibiendo el olor y el sonido de las hojas al caer, observando los rayos de sol y las sombras de las ramas al moverse con el viento y hasta hemos sentido el calorcito de los rayos del sol que se cuelan entre las ramas y el frío a la sombra de los árboles.

Y en este pasear con calma y aprender a mirar… poco a poco han ido afinando la atención y explorando más conscientemente lo que sucede a su alrededor, mientras narran su forma tan peculiar de entender el mundo. Poco a poco, hemos ido vivenciando qué cosas de la naturaleza dejan marcas (una rama, el camino de piedrecitas, una hoja caduca y una conífera, cortezas rugosas y lisas), descubriendo detalles en los árboles (una herida, un tronco talado y otro caído, los colores del liquen en los troncos) y han ido dejando las huellas impresas en un papel. De esta manera, han tenido muchas oportunidades de conectar con los conocimientos que han ido adquiriendo a lo largo del proyecto a la vez que se han producido descubrimientos espontáneos que siguen despertando su interés y motivación por la naturaleza y, en especial, por nuestros amigos los árboles.

Os dejamos una pequeña muestra del recorrido, las marcas encontradas las veréis en el portfolio del proyecto, las guardamos como verdaderos tesoros que hablan de vivencias que dejan huella.

En un ratito publicamos la entrada del festival navideño.