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Queridas familias:
Este curso hemos vivido una experiencia preciosa en el huerto del cole. Desde el primer trimestre, cuando nuestras brujitas nos mandaron plantar su comida favorita, las habas, volvimos al huerto con una emoción enorme. Plantarlas, tocar la tierra y esperar a que brotaran se convirtió en un pequeño ritual lleno de ilusión. Con el paso de las semanas observamos cómo crecían, las regamos y comentamos los cambios que descubríamos. Las fuimos midiendo y comparando longitudes y aprendimos a fijarnos en las diferencias entre unas plantas y otras casi sin darnos cuenta.
En el tercer trimestre continuamos haciendo nuestras labores de hortelano que aprendimos el curso pasado y que no se nos han olvidado. Con mucho amor las cuidamos y , esta vez entutoramos. Al final, con muchísimo orgullo recogimos las vainas que habíamos cuidado durante meses para explorar los frutos de mil maneras: contamos cuántas vainas tenía cada planta, cuántos granos había dentro de cada una, comparando cantidades, clasificando y ordenando con juegos manipulativos que reforzaron conceptos matemáticos de forma natural y divertida.
Ha sido un proceso sencillo y a la vez muy especial, que les ha permitido disfrutar del huerto del cole como un espacio vivo, lleno de aprendizajes y de sensibilidad hacia la naturaleza. Hemos conseguido ofrecer a los niños la oportunidad de descubrir todo lo que puede enseñarnos un cultivo tan humilde como el de las habas y que saber esperar tiene su recompensa cuando el trabajo está bien hecho. ¡Nos encanta disfrutar en nuestro huerto!
A continuación, os compartimos un vídeo que recopila lo vivido.
Y esta tarde más! Estar atentos, publicaremos otra entrada con la actividad de esta semana, que la hemos disfrutado mucho.
Equipo de 4 años